sábado, 8 de agosto de 2009

LOS SIETE DRAGONES DE INVERNESS


...La sangre mueve el corazón...
La Estirpe de la Rosa mueve el Dragón...
...Los siglos de lucha mueven la Nación...
El Universo oculta la Sinrazón...









El día de mi nacimiento vino marcado por la brillante luz de Antares, estrella dominante en la mágica constelación del Escorpión, nada que ver, por tanto, con el conjunto de estrellas del Dragón, qué ironía. Fui dotado, pues, con una mortífera cola acabada en punta de flecha simulando al letal aguijón del insecto terrenal, cosas de la Genética.

Mi madre, Kandarea, sintió la llegada de los futuros dragones la víspera del 1 de Noviembre, la noche mágica de los muertos en tránsito, viajeros de otra dimensión dotados de espíritus mágicos y alegres, disipadores de tinieblas y antiguas creencias, seguidores de la brillante y semieterna Antares, alumbrando los caminos oscuros y tenebrosos del más allá.

Mi madre tuvo un largo parto, expulsando siete huevos, mis hermanos y yo, todos protegidos por el duro cascarón blanco y brillante como la nieve que caía en ese oscuro día de otoño.

Durante la siguiente semana, después de una esmerada y cuidada incubación, fuimos naciendo uno tras otro:

Dorgán, fuerte como el león.
Tarcareth, silencioso como la pantera.
Vernadath, astuto como el zorro.
Brianwell, inteligente como el águila.
Windor, frío como el oso polar.
Valinwell, valiente como el lobo.

Y, por último, nací yo, Lyodrán, último macho de mi especie después de cuatro hermanos y dos hermanas, en este mundo aterrador, frágil y temeroso de ver la luz, pero ávido de conocimientos, sin un vínculo animal que definiera mi existencia... hasta donde yo sabía y conocía...

Lo único que supe en ese instante de luz es que llegamos a este mundo siete dragones fuertes, herederos de una sabiduría que se escapaba entre nuestras rojas escamas, sabiduría que permanecería intocable hasta su expansión definitiva encarnada en una cruz eterna y olvidada...

La Cruz de Rosslyn, protegida desde entonces por los Siete Dragones de Inverness, cuyo nombre adoptó nuestra estirpe por siempre y para siempre...

sábado, 1 de agosto de 2009

ORÍGENES



...la vida es la batalla más difícil...
amar el reto más encantador...
una vez dentro ya no hay regreso...






Ya os lo dije, soy un dragón y nací durante lo que los humanos llamáis la Alta Edad Media. Soy un animal mitológico porque el hombre así lo dispuso, negando nuestra existencia real por pura conveniencia, ignorando nuestras gestas y haciéndolas suyas, relegando a los de mi especie a un inmerecido lugar fuera de la Historia.
Soy un dragón de raza centroeuropea pero mis orígenes se remontan a los antiguos dragones celtas que poblaron el sur de Europa en una época convulsa envuelta en la Ignorancia, la Superstición y la supervivencia del más fuerte, rodeada de verdades a medias, una época en la que la Religión y la Mentira dominaban a los hombres, perdida toda cordura y pensamiento propio, hombres sin hogar, sin futuro, sin esperanza, anhelando una probable vida mejor que nunca llegaría...

Ví la luz del sol el año 900 de la Era de Nuestro Señor, año draconiano 2.899, en la lejana Inverness (Inbhir Nis en gaélico escocés), capital de las Highlands o Tierras Altas de Escocia, un lugar remoto y alejado de la cuna de mis antepasados en
Magyar Köztársaság, la actual Hungría.

Por aquel entonces, los humanos se dividían en clanes, guerreros poderosos que luchaban por el dominio de las tierras, utilizando cualquier arma conocida, ideando uniones entre las más poderosas familias, en una guerra donde todo era válido, y esos pedazos de tierra en litigio significaban para algunos más que su propia vida, dispuestos, por tanto, a sacrificarla en aras de añadir unos metros más de terreno a sus propiedades.

Mi padre, Althair, era el líder de nuestro pueblo y había llegado desde su lugar de orígen, Budapest, en la lejana Hungría, buscando un nuevo espacio para vivir los de nuestra especie. A él le siguió mi madre, Kandarea, hija de Bilthor, dragón originario del norte de España, de un lugar llamado "Finisterre", que significa "fin de la tierra", término en latín que prefiere utilizar debido a su avanzada edad, puesto que es cosa de la Genética expresarnos en lengua muerta cuando envejecemos.

Mi abuelo es el dragón más sabio de todos cuantos han existido jamás y su hija, mi madre, aportó la sabiduría de su familia y su belleza draconiana a la fuerza y fiereza del linaje de mi padre.

Nací de un huevo, me gusta recordarlo, y soy escocés...

Mi madre siguió a mi padre en su viaje buscando una vida mejor, pues Hungría se hallaba deprimida por su lucha para ser reconocida como reino cristiano y estar sometida a la tutela papal, lucha encabezada por el pagano Vajk, después llamado San Esteban.

Mi madre, pues, demostró ser una hembra inteligente, escogiendo al dragón más fuerte de su entorno, para alumbrar hijos dignos de la herencia mágica de los dragones, procreando luchadores de fuego que no temieran a la nueva y dura vida que pronto atraparían sus ojos de grandes reptiles...

Estos son los orígenes de la estirpe de los Dragones de Rosslyn, los Siete Dragones de Inverness...

Tantas veces importa más el fuego del Dragón
Que la sal en la herida olvidas
Pero la cicatriz te recuerda
Los parches que existen en el corazón

La que vive conmigo

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Carolina
Soy occidental pero mi corazón es oriental. Soy humana pero soy El Halcón. Todo en mí es pura contradicción. Maiko en proceso de aprendizaje.
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Vive Dios que no ha pisado la Tierra bestia equiparable al poderoso Dragón en lo que a fuerza y majestuosidad se refiere, y pocas hay en ellas tan dignas de los diligentes estudios de los hombres sabios

Gildas Magnus, Ars Draconia
Y esto que les he escrito, podría ser suficiente para satisfacer a cualquier hombre razonable de que existen serpientes voladoras y dragones en el mundo

Edward Topsell, 1658
Temblad y sufrid la ira de los Dragones pues nada es más poderoso, majestuoso y bello que un Dragón a punto de destruirte con un solo soplido de fuego
La Vida comenzó con el Fuego.
Su guardián, el Dragón.
El Fin de los Tiempos comenzará con el Fuego...

Dominar el Cielo, guardar el Infierno.
Tan alta misión es propiedad del Dragón.
No existirá jamás criatura alguna en este mundo capaz de ello...

 

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