domingo, 15 de marzo de 2009

SOBRE LYODRÁN_ Y la Genética


Sacarlo a la luz fue liberarme de un pesado lastre. Mantenerlo oculto flaqueaba mis fuerzas.
Quién puede retener en la sombra a un animal de 14 metros de largo, 4.92 metros de altura, lleno de escamas, púas, cola en punta de flecha y color rojo "pasión".
Lyodrán es un dragón. Un animal mitológico pero, creedme, muy real. Es pesado por su tonelaje y bastante más pesado por su charlatanería y tozudez.
Aunque es rojo -por su color, no tiene más inclinaciones políticas que el vivir en una especie de llamada "Democracia Autoritaria", es decir, él acata las decisiones de la mayoría salvo cuando cree tener razón, entonces la mayoría debe acatar sus decisiones-, algunos de sus congéneres pueden ser de color verde, negro o dorado. Yo creo que existen algunos híbridos con otros colores por aquello de la supervivencia, cuando los últimos de cada especie fueron mezclándose para no desaparecer. Lo que sí que sé seguro es que los ejemplares más mayores pueden alcanzar un color blanco puro.
Sus alas se asemejan a las de un murciélago, él dice que es debido a la Genética (con mayúscula, pues le tiene un gran respeto a la ciencia y la biología). No sé qué tendrá que ver. Supongo que como muchos de sus antepasados trasnochaban con dichos mamíferos alados en las tabernas-grutas de Transilvania y a saber cómo acababan esas noches, puede ser que la Genética sí tenga algo que ver.
Lyodrán es un dragón Magnus Occidental, es decir, un dragón europeo, con lo cual le gustan las montañas, las ramas de los pinos (los más jóvenes), pero sobre todo las cuevas, cerca de la costa si han nacido en el Mediterráneo, pero siempre alejados de los seres humanos, salvo que tengan un defecto en la Genética y prefieran una casa adosada con calefacción como la mía, frente al mar y a unos pasos de la playa.
Lyodrán tiene carácter. Cuando se enfada utiliza las armas de las que fue dotado por Genética: llamas que nacen de su garganta, cola en punta de flecha y, sobre todo, su poderosa embestida con su apéndice nasal parecido al de un rinoceronte. Sólo lo utilizan los ejemplares mayores de edad y es un sedimento calcáreo que se deposita con el tiempo -más que sedimento yo creo que es su mala leche lo que se deposita-. Lyodrán es carnívoro y le gustan los chuletones de vaca, alternativa válida para no merendar seres humanos, lo cual haría si estuviera muy, muy desesperado o si el humano en cuestión fuera un auténtico gilipollas.
Hay una cosa que envidio de Lyodrán. Habla varios idiomas: el draconés, su lengua materna, y también inglés, francés, ruso y alemán. Yo creo que es por su facilidad para viajar: - "En un batir de alas me planto en San Petersburgo como me toques las escamas!"-, me suele decir. Pero otra cosa que les viene de la Genética es que los ejemplares de avanzada edad como Bilthor, su abuelo, se niegan a hablar en cualquier idioma que no sea el latín; o sea, que dentro de unos años me veo repasando a los clásicos como Virgilio para aprender la lengua madre de casi todas las lenguas.
Lyodrán tiene una pasión: le encanta buscar conchas de almejas en la playa. No hablamos mucho sobre esta afición suya pero a veces, cuando me deja que le acompañe, veo en sus ojos de serpiente un destello de felicidad. Creo que se debe a dos cosas: porque le gusta el mar y sentir la arena en sus pezuñas y porque en las almejas admira la existencia de seres vivos muchísimo más pequeños que él y tan distintos en su sencillez.
Es un ser independiente, a veces desaparece durante días para meditar, aunque yo sospecho que existen otros motivos que me oculta.
Bien, creo que tiene derecho a su intimidad así que supongo que algún día me contará qué demonios tiene esa cueva que lo retiene durante un tiempo sin dar señales de vida.
Lyodrán es un dragón y es tremendamente testarudo y a veces incontrolable. Es terco y vanidoso y se cree guapo, no sabe lo que son los espejos, el muy tonto.
Es tonto, pero le quiero.

domingo, 8 de marzo de 2009

Y CON ÉL LLEGÓ EL CAOS


No hace muchos días llegó a casa un sobre comercial con publicidad de una marca de sobras conocida. Entre las muchas ofertas que me ofrecían había una encuesta en la que se me preguntaba cuántos miembros formábamos la unidad familiar. Bien, pregunta fácil: mi madre, mi perro Kai, Lyodrán y yo.
Espera... no puedo justificar a un perro como miembro de mi familia, y menos aún a un dragón, porque, San Jorge me asista, Lyodrán es un dragón y forma parte de mi familia (chistosos, incrédulos, intolerantes, pueden dejar de leer esto e irse a youtube a ver el último vídeo de moda, que para mí ya supone un trauma el tener que compartir techo y comida con un animal de esta especie).
Bien, el caso es que debido a la llegada de esta inoportuna correspondencia, mi consciencia despertó ante la realidad y deduje que no podía ocultar por más tiempo a este magnífico animal que vive conmigo. Así me lo planteó también Lyodrán:
-O me presentas en sociedad o desaparezco y me voy a la Tierra Media.
Tentada estuve de escoger la segunda opción y si no lo hice fue porque Kai intercedió por él, ya se sabe, la solidaridad entre animales, yo te apoyo pero me quitas al gato de la vecina de encima y le chamuscas los bigotes, y el domingo p'al aperitivo te dejo picotear mis "Dog Chows", etc., etc.
Le pedí a Kai que no se metiera en asuntos que no le incumbían y que fuera a perseguir al gato de la vecina que estaba clamando venganza desde el patio trasero, a la vez que reclamaba que se le financiara una buena dosis de bótox para arreglarse los bigotes y, a cambio, prometía retirar la denuncia interpuesta en la protectora de animales.
Cuando me hube quitado a Kai de enmedio continué mi conversación con Lyodrán:
-Escucha, le dije. No puedes salir a la luz. Hoy en día ya nadie cree en dragones. A decir verdad creo que nunca nadie creyó en vuestra existencia.
Lyodrán, echando humo por sus fosas nasales respondió:
-Te equivocas, aquellos que poseen una mente despierta y un corazón inocente han creído siempre en nosotros.
-Nadie os ha visto nunca -respondí.
-Los niños nos ven, tú nos ves. - Lo dijo pegando su hocico ahumado a mi boca.
-Ya no soy una niña. -Lyodrán se alejó unos pocos centímetros de mi cara para mirarme con detenimiento y dijo con solemnidad:
-Tu cuerpo ha envejecido, no así tu alma que aún guarda la ilusión de que aquello que imaginas puede existir.
-Aún así...- yo no podía dejar de dudar, dudar, dudar...
-Espera, -rugió el animal-, te propongo un trato: tú me sacarás a la luz, hablarás de mí como si fueras yo y yo, a cambio, escribiré cosas como si fueras tú.
-Un poco retorcido lo que propones.
-Puede ser, pero así nadie podrá saber si tú eres yo, si yo soy tú, si tú eres tú y no eres yo, o si yo soy yo y no soy tú.
-Me estoy mareando...-por San Jorge, cómo me daba vueltas la cabeza. Bien, respondí voy a confiar en tí y será mejor que no des al traste con este acuerdo, del que estoy en desacuerdo por no decir que no entiendo ni jota.
Lyodrán tomó aire y lo dejó salir muy despacio por la nariz, formando pequeños círculos de humo que iban agrandándose a medida que se elevaban hacia el techo y mirándome fijamente me dijo:
-Te voy a decir una cosa -y salió una gran humareda de su boca, señal de que perdía la paciencia y estaba a punto de lanzar llamas-; voy a mostrarme al mundo y tú estarás conmigo, pase lo que pase!
Lo miré fijamente y dando un traspiés a causa del mareo le respondí:
-Bien, que San Jorge me ampare!. Lidiar contigo no es nada fácil, pero creo que sí, que será mejor darte a conocer... y el que no crea, al carajo con él.
Y así fue como decidí sacar a Lyodrán a la luz.......

Tantas veces importa más el fuego del Dragón
Que la sal en la herida olvidas
Pero la cicatriz te recuerda
Los parches que existen en el corazón

La que vive conmigo

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Carolina
Soy occidental pero mi corazón es oriental. Soy humana pero soy El Halcón. Todo en mí es pura contradicción. Maiko en proceso de aprendizaje.
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Vive Dios que no ha pisado la Tierra bestia equiparable al poderoso Dragón en lo que a fuerza y majestuosidad se refiere, y pocas hay en ellas tan dignas de los diligentes estudios de los hombres sabios

Gildas Magnus, Ars Draconia
Y esto que les he escrito, podría ser suficiente para satisfacer a cualquier hombre razonable de que existen serpientes voladoras y dragones en el mundo

Edward Topsell, 1658
Temblad y sufrid la ira de los Dragones pues nada es más poderoso, majestuoso y bello que un Dragón a punto de destruirte con un solo soplido de fuego
La Vida comenzó con el Fuego.
Su guardián, el Dragón.
El Fin de los Tiempos comenzará con el Fuego...

Dominar el Cielo, guardar el Infierno.
Tan alta misión es propiedad del Dragón.
No existirá jamás criatura alguna en este mundo capaz de ello...

 

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